jueves, 2 de octubre de 2008

"No tienes numerito"

Intentaré poner mis recuerdos en orden a pesar de que la ira aún satura todos los poros de mi piel…


Odio a la administración; así, en general. Que no se ofenda ningún currito si lee esto porque se que la culpa es de su jefe. Y que tampoco se ofenda ningún jefe porque se que la culpa es de sus curritos.


Especialmente estoy empezando a odiar a la de mi Escuela. Siempre ha sido un sentimiento… así, como latente, pero ahora se ha exteriorizado. Como el que un día se da cuenta de que es gay. Yo me he dado cuenta de que odio a la administración.


Tenía una profesora, Mercedes se llamaba (muy simpática y correcta sobretodo, típico de los profesores de inglés), que sostenía que la palabra “odio” era demasiado fuerte para ser usada a la ligera, sobretodo por tiernos niños como nosotros.


Ja.


Hoy yo digo que la palabra “odio” no es capaz de describir toda la ira, frustración y resentimiento… no es capaz de hacer justicia ante tal cúmulo de mal rollo; y que a pesar de ello, desconozco cualquier otro término que pueda ser empleado por niños, ahora ya no tan tiernos, cuando queremos expresarlo.


Bueno, basta de prolegómenos y al lío:


Todo comenzó con un final.


Como toda obra interesante.


Pero este fue el final de mis examenes, a día 4 de septiembre (intentaré ser lo más sintético posible, como el nylon). Con lo del tema de la nueva directora, nuevos síntomas de cambio, actualización, nuevas tecnologías, etc., parecía que otro gallo nos iba a cantar, pero algo bonito, no el último disco de Tamara!! Así que se empezó a hablar del tema de la matrícula por internet… “uooooooo” pensamos todos; “ya está bien”… pues no nos quedaba por sufrir.


El día 26 de septiembre, por fin, conseguí número para ir en persona, tras comprobar que matricularme por internet me estaba resultando harto difícil, y que lo de reservar número (también por internet) estaba empezando a tomar trazas agridulces, con eso de sólo poder rectificar una vez:


- ¡Uouo! ¡¡Así que me puedo pillar número por inernet!! a ver cómo funciona: “blablabla… sólo un cambio blablabla (buah, y me sobran 3)… blablabla pinche aquí”. Piiiinchar.

- “Acabas de reservar número para mañana por la mañana. Código: MU. Hora: a partir de las 9:00h. Recuerda que sólo puedes variar 1 vez tu reserva de turno. Si no, bueno. Mejor no lo quieras saber. Gracias por utilizar el servicio online de la EUATM”

- ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!! Mecagonlosmengues…


Tras varios traspieses informáticos más con el tema de intentarlo por internet (algunos de vosotros estáis al tanto), decidí hacerlo en persona, esta vez sí, reservando mi numerito para el día 26, viernes, por la tarde.

Iluso de mí.


- Bueno chaval, ¿lo tienes todo? Aquí dices que das derecho a la politécnica a usar tus datos personales, pero no adjuntas la hoja de concesión de derechos… ¿qué hacemos?

- Buf, quita quita. Borra eso. Y sí, creo que lo llevo todo. Así que dale caña a la tostadora esa que tengo cosillas que hacer y quiero terminar pronto.


(Famosas últimas palabras)


- ¡Dios! ¿Pero qué es esto? ¡¡La tostadora suelta luces rojas cuando pasa mi hoja lectora!! No puede ser… Otra vez no…

- Síhijosí. Va a ser que no puedes hacerlo porque, como bien es sabido (aprovecha para sacar pecho y aclararse la voz), ¡tú no cumples las bases de matriculación! ¡¡¡¡Muajajaja!!!! – que le faltó sacar un látigo y cera hirviendo para terminar de joderme – Así que como incumples este parrafito de aquí (fijate qué a mano tenía mi libreto de normativa), has de joderte cual putaca y esperarte otras 3 semanas más, hasta que elaboremos una lista con los subnormales que no saben leer que “hasta que no se publiquen tooooooodas las actas en las que estás matriculado, NO TE PUEDES MATRICULAAAAAAR”, laaaaralalalalaaaaaaa.

- Joputa… dime que no es verdá T_T

- Síhijosí.

- Pues a joderse toca.

- Pues va a ser.

- …

- ¡Bueno! ¡Aún puedes intentarlo por internet!

- Emm. No.

- Que sí tonto.

- Que no.

- Que te digo que sí tonto. Anda, no llores.

- Te garantizo que no puedo. Putaca.

- Entonces… (y pongo a Dios por testigo que éstas palabras que a continuación cito, son ciertas, y se me pudran los intestinos si miento… ahí es ná) "tienes una putada".

- En fin, gracias. Me voy a llorar a mi casa.


(Media hora después, salió el acta de Instalaciones. Tras 2 interminables días tras la revisión de examenes…¬¬)


Tan sólo añadir de ese día, que al menos un tocayo se apiadó de mí y en el pc de su curro pudimos “matricularme” por internet, aunque, y como viene siendo típico en mí, por llevar una broma demasiado lejos, terminé matriculado como “doctor”, “deportista de alto nivel”, cuyos “últimos estudios fueron cursados en Kuala Lumpur” (fantástico país. No había oído hablar de él desde 6º de primaria) y “de padres analfabetos que trabajaban para las Fuerzas Armadas” (posiblemente de ese mismo país). Y con 23 años. Ouyea.


Gracias a dios que pude variar toda esta pequeña carta de presentación en una de mis posteriores (y numerosas) revisiones de la matrícula.


Bueno. Ya estaba matriculado. O eso decía mi ordenador. Esa máquina que tantas satisfacciones me da en forma de pornografía, atezadas con “errores graves del sistema” o pantallazos azules en momentos de máxima necesidad… El caso es que debía imprimir mis cartas de pago. Todas.


Mierda.


Algo tenía que salir mal.


Hasta 3 veces he tenido que “variar” la matrícula para poder acceder a la pantalla de impresión. El caso es que, el colofón final lo ha marcado el día de hoy. La traca final ha sido servida en bandeja durante toooda la mañana. Casi 6 horas de ira, sexo y desenfreno (excepto lo segundo, pero quedaba bien decirlo).


Horario de recepción de automatrícula: de 9:00h – 9:30h.


Yupi. Son las 9:00h. Llego a tiempo.


(Mierda puta)


Tras una cola de 1 santa hora en el hall de la escuela, llego al mostrador:


- Hola cariño, ¿qué número tienes?

- Ehh, no. Lo siento señora, yo no soy de esos. Yo traía mi sobre sepia de matriculación por internet…

- Uuuuuuuy. Pues no atendemos a “esos”.

- ¿Comorl? Melospliquen.

- Sí mira. Es que atendemos de 9 a 9 y media cariño, y ya son las 10 (todo esto sin perder la sonrisa. La muy falsa). Así que no te puedo atender. Tenemos que atender a los de la otra matrícula porque si no, no llegamos.

- (¿ A dónde coño querréis llegar?) Bueno, ya. Si eso está muy bien. Pero es que he llegado a las 9 de la mañana. Hoy he madrugado. Y no debía. Llevo 1 hora ahí a pie quieto.

- Ya, pero tú tranquilo, que a las 14:30 no hacemos parón. Os atendemos a todos y no cerramos hasta que no terminemos.

- … (eso querría verlo yo por escrito)

- Si te entendemos cariño, pero entiendenos tú también a nosotros…

- (Mira. Es temprano para ponerse a gritar. Respira hondo. No me vuelvas a llamar cariño y no haré el truco del boli de Jocker contigo) Vale. De acuerdo entonces.


Se baticinaba lo peor.


14:00h – Salgo de currar de la biblioteca.


14:05h – Estoy haciendo cola (una vez más) como todo hijo de vecino. Al habla un colega de penurias:


- Eeeeem. Ya han dado número. Lo mismo no te atienden…

- No caerá esa breva. Hoy no.


14:33h – Entro por la puerta. Esta vez me atiende otra incompetente. Llamémosla “incompetente nº 2” (situada al lado de la de la mañana, “incompetente nº 1”)


- Holaaa. ¿Tienes numerito?

- Em, hola. No.

- Pues vaaaya. No te puedo atender.

- Yo creo que sí.

- Verás, es que si no has cogido numerito, no te puedo atender.

- Mira. Llevo en la cola desde las dos y cinco. Son y media. No he cogido numerito, porque estaba trabajando para esta Escuela (de mierda) al igual que tú estás haciendo ahora. Habla con mi jefa que ella lo corroborará.

- Ya, pero es que si no tienes numerito

- (¿¿De donde coño sacarán a esta gente??) Mira, no tengo numerito. Tú lo has dicho. ¿Ves mis manos? ¡No hay numerito! ¿y sabes por qué? Porque me ha sido IM-PO-SI-BLE. ¡Y tu compañera me dijo que ahora me atenderíais, sin numerito, y aunque se pasara la hora!

- (Al habla “incompetente nº 1) Es verdad. También le hemos dado con la puerta en las narices esta mañana.

- (¿¿Cómo que TAMBIÉN?? ¿¿Es que piensas dejarme fuera ahora?? No serás capaz…) Mira (Aspira. Inspira), si es sólo entregarte éste sobre.

- (“Incompetente nº 2” empieza a reaccionar de mala gana) No es sólo recogerte el sobre… no es sólo eso… no...


Mira imbécil. Llora si quieres. Sí. Tienes un trabajo estúpido que consiste en recoger un sobre color salmón. Tu trabajo lo podría hacer un puto buzón. Pero no. Estás tú. Y yo estoy delante. Y me estás jodiendo. Y mucho. Tú y los que son como tú. Como no me cojas esto, te GARANTIZO que te vas a arrepentir…


- ¡¡Eeeh eeeh!! ¡Que te faltan cosas!

- El qué.

- Laaaa hoja de datos personales.

- Aquí está. Dentro del sobre (no has sido capaz de sacarla ni cuando has volcado todos mis documentos por aquí encima)

- Yyyy, ¿¿la hoja de conocimiento de normativa??

- ¿¿QUÉ?? (Mira mi cara. Este es el 6º año que vengo aquí a hacer el canelo. Te diría que sí, que conozco la normativa, si no la estuviérais cambiando cada dos por tres.) ¿Qué hojas son esas?

- Una que poneeee, eh, ¡ésta de aquí!

- ¡Ahí va! ¡Pero si la tengo! ¡Y encima tengo 2 igualitas! ¡Y fíjate fíjate! ¡Pero si ya me las habéis sellado! Aaanda… a ver si va a ser que ya me las sellasteis en su día… (imbécil)


Acto seguido he abandonado el edificio. Como Elvis. Pero con mucho odio hacia esa sub-raza de incompetentes denominada: "Administración".

Pues eso ha ocurrido hoy. Y espero no tener más problemas este año con la dichosa matrícula. Los pobres diablos que iban detrás mía, como tampoco tenían “numerito”, tuvieron que joderse, hablando en plata, y esperar hasta las 15:30. Será que no tienen otra cosa que hacer. Ni clases. Ni vida… como todos.



Para qué estás en la politécnica si no es para comer colas...