domingo, 17 de agosto de 2008

imprescindible

Este es mi primer escarceo con el extenso mundo de los blogs:

es sábado, 1:53 de la mañana, y hace frío aquí en madrid para ser 17 de agosto. He cenado algo que no tenía muy buena pinta, pero como había hambre y pocas ganas de preparar nada, he cogido el primer pre-cocinado que he encontrado en la nevera.

Y ahora estoy pagando las consecuencias.

Como digo, es mi primera incursión en esto de los blogs; realmente no se muy bien cuál es la función que cumplen, si servir como cuaderno de desahogo personal (parecido a una terapia en grupo, pero a lo bestia), o simplemente aportar tu pequeño granito de arena a la "Gran Mente Enjambre" (o Internet).

A donde quiero llegar con esta primera entrada, es que gracias al insomnio y a la inminente salmonella, siempre he querido inmortalizar una versión del poema "If", de Rudyard Kipling, y creo que mejor oportunidad no voy a tener nunca para desperezarme y ponerme manos a la obra. Por tanto, a continuación dejo escrito fielmente el poema tal y como me lo regaló mi padre hace ya muchos años, cuando yo sólo era un niño que iba al colegio y aún no conocía lo que se siente al leer poemas tan hermosos como éste. Poemas donde las palabras resuenan en tu alma y te dan una fuerza descomunal, te ayudan a levantar el ánimo en un día gris y desapacible, y te dan coraje en los momentos de flaqueza.


If - Rudyard Kipling

Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cosa perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan
y no desprecias nunca las dudas que ellos te tengan.

Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si engañado, no engañas.
Si no buscas más odio que el odio que te tengan.
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.

Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si alcanzas el triunfo o llega tu derrota
y a los dos impostores tratas de igual forma.

Si logras que se sepa la verdad que has hablado
a pesar del sofisma del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.

Si arriesgas de un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es, ni lo que era.

Si logras que los nervios y el corazón te asistan
aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada,
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.

Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera logre hacerte herida.
Si todos te reclaman y a ninguno tú precisas.

Si llenas el minuto inexorable y rápido,
de sesenta segundos de valor y trabajo.
Entonces, todo lo de este mundo será de tu dominio,
y mucho más aún...

Serás Hombre, hijo mío.


El motivo de dejar escrito este poema, es que tras muchos años de recordarlo y no encontrarlo entre tantos papeles en mi habitación, lo busqué por Internet y encontré en español muchas versiones... pero ninguna era exactamente esta. Esta es la más potente y a la vez hermosa traducción del famoso poema; al menos para mí. Y ahora lo comparto con todos vosotros.

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